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20 noviembre 2011

INTOLERANCIA Y MALOS ENTENDIDOS

INTOLERANCIA Y MALOS ENTENDIDOS

En las relaciones de pareja.

Una familiar y colega, me dijo alguna vez, cuando le platicaba un problema que tenía con mi actual pareja, “La comunicación y la tolerancia son vitales en una relación de pareja” ; no había cobrado sentido hasta ahora, no es necesaria solamente la comunicación para explicarnos a nosotros mismos con el otro y así tomar un sitio o postura ante cualquier circunstancia que nace del vivir día con día a lado de una persona; no sirve sino tenemos la tolerancia suficiente para que, aun cuando nos molesté la posición ajena, la soportemos sin perder la cordura y empezar un batalla que no ganaremos.

La tolerancia es, digamos, si ponemos un ejemplo físico, la resistencia que tiene el temperamento y el carácter de soportar las acciones y reacciones de la gente, sin molestarse o activar mecanismos de defensa personales. La tolerancia es un modo de protección que tiene la conciencia frente a sentirse invadido, agredido u ofendido por lo que pasa afuera, la tolerancia se puede desarrollar, a base de pensamientos positivos, técnicas de respiración, entre otras cosas.

La intolerancia se desencadena por prejuicios, los prejuicios condicionan nuestros actos de reacción. La intolerancia es un síntoma de las sociedades modernas, al momento de crecer las ciudades y el número de personas en ellas, el espacio físico entre una y otra se reduce, tanto en los transportes públicos, calles, escuelas y oficinas. Esto es un factor que altera nuestra percepción del exterior y no hace intolerantes a ciertas modificaciones e interacciones.

En las relaciones de pareja la intolerancia puede agravarse cuando los conflictos sin resolver se arrastran a lo largo de tiempo y a través del espacio diario de convivencia, cualquier cosa puede ser detonante como rasgo de intolerancia, la intolerancia nos vuelve agresivos, irritables. Los malos entendidos son intolerancias hacia los argumentos, entonces los prejuicios salen a la luz, hacemos conjeturas, interpretamos lo que se quiere decir, de una manera viciada por los sentimientos de irritación o molestia y creamos un mal entendido.

Los malos entendidos, o como suelo llamarlos, chaquetas mentales, son sumas o enredos de pensamientos cargados de sentimiento que nos nublan el juicio, solemos darle el significado que nosotros queremos y poco a poco perdemos objetividad y nos alejamos de la realidad de las cosas. Aunque podemos confundirlos con corazonadas o intuiciones, se diferencian fáciles, sólo por el hecho de estar rodeados de enojo, desconfianza, desesperación y cierta desesperanza.

Los malos entendidos son como bolas de nieve, a medida que avanza el tiempo y no se detienen, de tajo, suelen aumentar el tamaño, la proporción y la desproporción sobre la realidad.

18 noviembre 2011

La MALA COMUNICACIÓN

La MALA COMUNICACIÓN

En las relaciones de pareja.

La mala comunicación es síntoma de un mal funcionamiento interno, la mala comunicación a grandes rasgos significa no saber decir lo que queremos decir, o peor aún, no saber que queremos y por lo tanto no saber cómo comunicarlo. La mala comunicación es la herramienta de un mecanismo de defensa que el propio interlocutor aplica para protegerse de ser violentado o juzgado, porque sabe que no está siendo claro en sus ideas.

La mala comunicación puede expresarse a través de agresividad al momento de hablar, groserías, alto nivel de irritabilidad, intolerancia e incluso agresión física. La persona no está dispuesta a escucharse y saber que lo pide o es imposible o improbable, ejemplo, cuando un jefe le pide a su empleado cosas que son contradictorias, o cuando se acusa a otra persona de los errores propios consciente de hacerlo.

Insultar, poner en entredicho a la pareja, acusarla de ser tal o no hacer cual cosa, significa mala comunicación porque, a pesar de existir un intercambio de palabras, ideas y sentimientos, la manera de decirlo no es a donde se quiere llegar. Por ejemplo, cuando una persona es muy tímida y se le invita a hacer algo con lo cual, no está del todo cómodo o de acuerdo y dice sí, comete un grave caso de mala comunicación, ya que puede llevarla al dolor, angustia, estrés, o revivir algún trauma.

La manipulación es signo ejemplar de la mala comunicación entre las parejas, y creo que lo vivimos mucho, las personas que hemos tenido una relación machista. La manipulación es un discurso perverso en el cual la persona nos hace saber que las cosas están mal, de alguna manera, pero está bien se las hacemos, o viceversa, que están bien en esencia, pero habrá un castigo si las hacemos.

“No salgas con tus amigos, porque te llevan a la perdición” o “Tal lugar es malo, si tú vas, pero está bien si yo voy, porque me sé comportar” eso es chantaje y es mala comunicación, que se traduce en violencia psicológica, la mala comunicación, repito es síntoma de que algo malo sucede al interior de las personas.

Otro ejemplo de mala comunicación es cuando una persona si sabe expresar, lo que siente, lo que desea, pero de inmediato es juzgado por la otra persona, hacerte dudar de las bondades o virtudes de tus actos es manipulación y es por lo tanto mala comunicación al interior de la pareja. Si no puedes ayudar a tu pareja o a ti mismo a comunicarte mejor mientras están juntos, lo mejor es separarse, la mala comunicación es mucho más grave que la incomunicación para efectos prácticos.

En la incomunicación no existe intercambio, en la mala comunicación existe y es malo, deficiente o perverso.

14 noviembre 2011

INCOMUNICACIÓN

INCOMUNICACIÓN:

En la relaciones de pareja.

La incomunicación no es ausencia de comunicación, sino la imposibilidad de poder entregar el mensaje deseado, de manera efectiva, en el receptor; en cristiano, significa que la gente no capta la idea que queremos darle. ¿Por qué? A menos, que haya mucho ruido, el medio no sea el adecuado para su trasmisión, o exista algún problema para la misma, como alguna disfunción, discapacidad y aún así, no es exclusivo.

La incomunicación es síntoma de falta de entrega, de (in)conformidad o cotidianeidad, ya que, tendemos a dar por hecho actos o decisiones en nuestra pareja, porque pensamos que está ahí, con nosotros para siempre, pero recuerden que el siempre es ahora. Hay que cuidar los lazos que nos unen al otro todos los días, cada vez, a cada instante, porque lo único que tenemos es el presente.

Justo hacemos lo contrario, la incomunicación es dejar el acto de trasmitir nuestros sentimientos, ideas, opiniones, y traumas en el momento, a la persona que está ahí, para nosotros, y dejarlo para después, porque tenemos la idea de que estará ahí cuando regresemos, tal vez no, tal vez, no haya ningún otro momento, como ese para decir lo que sentimos, compartir es lo más enriquecedor que podemos hacer.

Poner barreras, ocultar lo qué queremos expresar, pensar que es mejor no decir nada, porque seguramente no se nos tomará en cuenta o se nos juzgará o mal interpretara es, la más típica forma de incomunicación interna; si nosotros tenemos esa situación al interior, jamás podemos desarrollar comunidad al exterior.

Cerrarnos a entender lo que la otra persona está pasando, porque nos ponemos primero a nosotros mismos es un acto que nos incapacita para poder desarrollar la comunicación, porque el simple hecho de cerrar un canal se vuelve informativo, jamás podríamos pretender que nos entiendan si nosotros mismos no estamos dispuestos a si quiera intentarlo.

Tenemos muchos conflictos internos, porque no hay comprensión total de lo qué sucede al interior, tal vez exista mucho miedo, rabia, inconformidad, dolor, soledad, ansiedad o nerviosismo. Cualquiera que sea el caso, hay una necesidad de conversación con ese interior que nos hace ser quienes somos al exterior. Y así entender que para tener una vida en pareja saludable hay que estar bien con uno mismo.

12 noviembre 2011

Introducción

Desgraciada o afortunadamente, mis energías ahora sólo se centran en un cosa, antes, primero mi obsesión se convirtió en la descripción exhaustiva del término amor. Años más tarde, era primordial encontrar una pareja que se ajustará a ese concepto ideal de amor: mi amor. Despuecito, me enfoqué en desdibujar cada aspecto de la vida en pareja, y sigo en ese camino.

Tan es así, que creo me he condenado a seguir escribiendo de él, digo condenado porque de verdad, nada sale con tanta facilidad de mis manos y dedos que hablar de esto. A veces tengo miedo de parecer anticuado, porque ya a nadie le interesa seguir modelos, ni patrones del deber ser, pero he descubierto con profundo alivio, que en los sueños de todos está el encontrar alguien con quien compartir vida.

He hablado de comunicación y las virtudes que genera en las personas, las bondades que debería contener la comunicación humana, como la honestidad, el respeto, la tolerancia y sobre todo la compasión. Como todo debería, se queda en el simple deseo de un ingenuo escritor de humildes 23 años.

Las relaciones de pareja humanas, entre dos personas tan diferentes, como iguales, son aquejadas por muchas problemáticas, entre ellas la mala comunicación, la completa incomunicación, la mal interpretación o la ignorancia absurda de saber con quién se encuentra uno rodeado o su misma posición en la realidad que asecha.

Muchas de estas problemáticas son culturales y poco podemos hacer para erradicarlas, ejemplo la poca disposición para escuchar, o la intromisión en los conflictos personales de las demás personas, la insolente y lenta demoledora del querer cambiar quien sé es por alguien que no sé es. La respuesta se encuentra en el hecho, cultural, del mexicano y su fuerte aprehensión sentimental por las personas, en especial la familia y la familia extendida (familia política y amigos cercanos).

Creemos que porque compartimos momentos íntimos, tenemos el derecho fundamental de entrometernos y poder juzgar y actuar para salvar o proteger a la persona de salir lastimada, timada, estafada, herida o muerta. Lo hacemos por medio de opiniones, acciones premeditadas que afectan tanto a la persona como a nosotros mismos, ya que somos capaces de ponernos en su lugar y sentir la rabia, que creemos está detrás del dolor ajeno.

Pocas personas he conocido que tiene esta capacidad de inmiscuirse en conflictos ajenos; saben bien entender cuando se les pide una opinión o cuando sólo deben escuchar por ayudar al desahogo. En las parejas sucede mucho.

He detectado problemas en especifico que nos atormentan y entorpecen el vivir en pareja, y por extendido con la familia, pero sería muy somero si lo platicará sólo en un artículo, así que iré poco a poco publicando, una larga exposición de datos y conjeturas que he puesto bajo la lupa y se irán enterando. Por lo pronto les dejo un gran abrazo y un consejo, abran bien los ojos y sacudan el polvo de las antenas, cosas impresionantes están por suceder.